Logística urbana II: el caso del carbono (CO2)

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La pandemia parece estar siempre llegando y siempre yéndose al mismo tiempo. Son tiempos de incertidumbre y, aun, de cambio. Entre sus múltiples consecuencias, las nuevas formas de desplazamiento de mercancías (envíos rápidos en el día, múltiples proveedores involucrados en un mismo envío, mapas comerciales siempre cambiantes, etc) llegaron para quedarse. 

Ahora bien, un cambio tan radical y masivo impacta en las condiciones de vida cotidianas. Esta situación nos obliga a hacer una pregunta fundamental: ¿cuáles son los cambios que debemos mirar con cuidado y de qué manera pueden alterar nuestra vida cotidiana de manera negativa?.Como remarcamos en notas anteriores, nuestra rutina se ve alterada de múltiples maneras por el despliegue urbano, que incluye a nuestro sector; sin embargo, es necesario dar respuesta rápida al consumo de carbono (CO2) que implica al sector y que es considerado el cambio más importante para los sectores urbanos. 

Emisión de carbono

El problema del carbono (CO2)

La consecuencia más importante según los especialistas es el desequilibrio del entorno natural. Cualquier afección en nuestro medio de vida que nos impida desenvolvernos de forma segura debe ser confrontada.

Gran parte de la labor logística implica el empleo de transporte, especialmente de vehículos de carga pesada. Se supone, en términos generales, que estos vehículos ocupan un cuarto de las flotas regulares; pero su verdadero impacto se ve en el tránsito vial: representan casi el cincuenta por ciento de la carga vehicular

Este tipo de vehículo produce altas emisiones de carbono, cuya acumulación masiva es el principal trastorno ecológico. Ahora bien ,¿qué acciones tenemos que tomar para reducir la producción de carbono (CO2)?

 

Es aquí donde la logística, si quiere ser moderna y eficaz, debe servirse de las indicaciones de otros campos (físico, químico, ecológico, etc) para reducir el impacto negativo. 

 

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Estrategias en la reducción de carbono (CO2)

  1. Reducción de vehículos particulares: La ley general contra el carbono (CO2) puede ser reducida a la siguiente fórmula, menor despliegue vehicular = menor emisión de carbono. Atendiendo esta formulación, los diferentes estados nacionales fomentan el uso del transporte público y la delegación de movimientos de mercancías al sector privado.
  2. Formación de conductores de flota: la reducción del carbono es siempre un asunto personal, cada quien debe ser responsable por sus acciones. Dicho esto, no se puede accionar de manera eficaz si no se dispone de la información suficiente. Entonces, es necesario que las diferentes empresas instruyan a su personal para que puedan desarrollar hábitos favorables. 
  • Modificación técnica de los vehículos: Es vital adoptar una serie de procedimientos técnicos que implican a los transportes de las diferentes empresas. Entre los principales procesos destacan: a) Utilizar aditivos que reducen el carbono emitido por el coche, que deben mezclarse con el combustible; b) cambiar el aceite y el filtro de los vehículos con regularidad; c) implementación de aires acondicionados de baja frecuencia y programables y d) mantener una presión alta de neumáticos 

En líneas generales, estas son las principales estrategias en el sector logístico para contribuir al momento ecológico y contribuir a la lucha por conseguir modos de vida sustentables 

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